miércoles, 19 de septiembre de 2012

Mentir.


El miente,
puedo verlo en sus ojos cuando me contempla antes de despedirnos,
puedo verlo cuando aparta el cabello ondulado de mi rostro,
puedo verlo cuando me habla,
puedo verlo cuando hablo con otros,
puedo verlo cuando me rio,
puedo verlo a veces con más seguridad de sus mentiras,
y a veces hasta las niega,
puedo verlo de vez en cuando,
cuando me busca,
puedo verlo cuando le ignoro,
puedo verlo cuando sus ojos buscan mis ojos,
y cuando tímidamente su boca en intento fallido (o no tan fallido) trata de encontrar la mía,
y aunque en mi arde una llama de rabia,
por el fracaso en encontrar un “simple amigo”,
he de temer un poco que yo también le esté mintiendo.

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